Un ciudadano identificado como Wilfredo Paz sorprendió a sus vecinos esta semana al anunciar que había logrado algo que ningún ministro de Finanzas ha conseguido en un siglo: que su dinero valga más hoy que ayer.

El secreto, según explicó, fue cambiar sus bolívares por una vieja moneda de oro que guardaba su abuelo. "Ella me decía 'guarda esto, que el papel se lo lleva el viento'. Yo no le hice caso durante veinte años. Ahora resulta que la señora tenía una maestría en política monetaria y no lo sabía."

Economistas consultados por este medio confirmaron que la estrategia de Paz es, técnicamen­te, indestructible: el oro no se devalúa por decreto, no depende de una rueda de prensa, y nadie le puede quitar tres ceros de un plumazo un martes cualquiera.

"Lo que hizo este hombre es diversificación de reservas", explicó un analista que pidió no ser identificado "por razones obvias". "Lo que hicieron en el Banco Central es otra cosa, y esa palabra no la puedo decir en este artículo."

Al cierre de esta edición, Paz aseguraba estar considerando una segunda inversión: un colchón.